Cuando todo para

6:00 de la mañana. Kylie me despierta con su fabulosa “Aphrodite”. Me desperezo mientras la escucho. Muevo el brazo y activo mi lista de reproducción “so me!”. Hay que motivarse.

Hace demasiado frío para salir a correr y el chandal nunca me quedo bien, y, hay que amortizar todo el equipo de gym que compre para casa.

Me ducho, preparo el desayuno de acuerdo a mi dieta, Porque siempre estamos a dieta ¿no?

Al vestidor a elegir la ropa, desde que ascendí debo cuidar (todavía mas) mi imagen. ¿No os conté nada del ascenso? ¡Uff! tanto que hacer… Necesito que todo esto pare un poco.

Sal a la calle iphone en mano, ipod en el bolsillo, beats by Dr. Dre en los oídos, contestando correos y dandotelas de importante (no mientas, tu también lo haces.. y te encanta), la ciudad zumba a tu alrededor, cientos de personas van y vienen, algunos se acaban de levantar, otros llevan mucho despiertos, cada uno con una historia, tratas de imaginarla, pero se hace tarde.

Voy de un lado a otro, contesto emails, resuelvo dudas, me enfrento a problemas y todo lo que escucho es gente quejandose del trabajo, las ganas que tiene de parar, de llegar a casa, te identificas con ellos, piensas “Cuando llegue a casa…”

Terminas del trabajo y sales a la calle… ¡Tanto que hacer! Visitas una tienda preguntas en otra.. Ves la gente pasar, tomas el pulso a la ciudad, disfrutas viendo la accion.. Consultas el iphone.. demasiadas cosas pendientes y sigues adelante.

Tu iphone vibra, imessage echa humo, suspiras y accedes a las peticiones, un solo cafe y a casa… Charlas, ríes, recuerdas, cuentas anécdotas.. tu iphone vuelve a vibrar, tu calendario te indica que de aquí a 20 minutos debes estar en casa si quieres adelantar trabajo… Y piensas, necesito que todo esto pare.

Y finalmente llegas a casa, dejas las llaves y el iphone en la mesa, el bolso en el sofá y el abrigo en la silla. Activas el ipod que tienes en esos altavoces Bosse, te sirves una copa de vino, te acercas a la ventana y extiendes tu vista por la ciudad, todo parece mas tranquilo, mas quieto.

Sonríes y entiendes, que, en el fondo, cuando todo para… Estas deseando que vuelva a empezar. ¿No?

 

XOXO

Juanma

Demasiado bueno para…

Eres demasiado bueno para tu trabajo, lo sabes, no te engañes, no te merecen, tu lo sabes y ellos, probablemente, lo saben también. Que primera cita mas aburrida… eres demasiado bueno para esa persona, seguro que lo sabes.
¿Que haces en este restaurante? Eres demasiado bueno para estar aquí.
¿Porque aguantas tanto de tu pareja? Eres demasiado bueno para aguantar todo esto.

Te lo han dicho tantas veces, tu familia, tus amigos. “Eres demasiado bueno para…” Eres demasiado bueno para todo. No hay nada para lo que no seas demasiado bueno. ¿Como puede ser que la gente no se de cuenta?

Lo leo en tus tweets, en los posts de tus blogs, en tus publicaciones en facebook, en tus comentarios, en tus artículos sobre cosas de las que no tienes ni idea, pero en los que demuestras que eres demasiado bueno para ellos.

Lo noto en tus aires de grandeza, en tu superioridad, en tu arrogancia, en tu condescendencia, en tu forma de mirar, en tu forma de despreciar las cosas de los demás, en como tratas de desprestigiar las cosas que no puedes tener. No es que seas un egoísta, pagado de si mismo y un ególatra de cuidado.. simplemente eres demasiado bueno.

Eres demasiado bueno para estar leyendo esto, desperdiciando tu tiempo aquí.

¿Sabes? Eres demasiado bueno para que yo te mienta, es más, eres demasiado bueno para auto engañarte.

Pero… ¿Y si no eres tan bueno? ¿Y si los demás son demasiado buenos para ti? ¿Y si tu vida es demasiado buena para ti? Quizás eres tan bueno para todo que estas perdiendote las cosas buenas de la vida, quizás si bajaras de tu pedestal verías que no eres tan bueno como crees, quizás hay gente demasiado buena para ti que quieren darte una oportunidad, quizás no debas ser tan bueno y probar… Puede que eso si sea bueno para ti.

Puede que si te parases a pensar te dieses cuenta de lo vacía que esta tu vida, de lo solo que estas…

Pero a quien quiero engañar, tu eres demasiado bueno para todo esto ¿Verdad?

Adelante, hazte una buena pregunta, ¿De verdad eres demasiado bueno?

Ya me dirás la respuesta, o quizás eres demasiado bueno para decirme algo, tranquilo, yo no soy demasiado bueno como para no esperarte, aquí estaré.

Todo o nada

Siempre he sido una persona de extremos… o eso me han dicho. Siempre he sabido que, o soy adorado o soy odiado, a nadie dejo indiferente… o eso me han dicho.

Quienes me conocen saben que si una idea me fascina haré todo lo posible por hacerla realidad… pero que si algo no me gusta quedara claro.

Todo eso es estupendo, jugar a los extremos es divertido… cuando puedes controlarlo.

Pero.. ¿Que ocurre cuando son los extremos los que te manejan a ti?

Una amiga me decía el otro día: “Así es tu vida, todo o nada”

Por eso quienes me rodean conocen mis épocas de euforia extrema, porque lo bueno en mi vida dura poco y debo aprovecharlo a cada segundo.

Quienes están a mi lado saben que odio determinadas épocas en las que mi vida se vuelve del revés, los cambios se notan, el destino me avisa, mis cartas van a cambiar y seguramente perderé la próxima mano.

Por eso no me sorprendió ver que esa noche que el destino me esperaba en mi salón barajando las cartas y sonriendo.

“Buenas noches”, le dije mientras soltaba mi bolso en la silla “¿Vino?”

“Chardonne, gracias.” me contesto  con una sonrisa

Serví dos copas y tome asiento.

“¿Una partida? Yo reparto. Todo o nada, ¿que te parece?, prometo que será rápido, tengo muchas partidas que ganar hoy” me dijo sonriendo aun mas

“Supongo que no puedo plantarme ¿Verdad?” Pregunte resignado

“Por supuesto que no”, respondió entre carcajadas mientras repartía la primera mano, mientras yo me preparaba para perder todo lo que había disfrutado de un tiempo a esta parte, mientras no podía dejar de preguntarme…

¿Que hacéis vosotros cuando sabéis que vais a perderlo todo?

Cosas que no debo tener

Abro los ojos. “¿Que hora es?. Giro la cabeza, miro el reloj, apenas las 9, voy bien, me desperezo en la cama, uno de esos pequeños placeres. Me golpeo con algo, me giro alarmado. “Ahh, eres tu.” pienso. Al final te quedaste a pasar la noche. No debí tomar ese ultimo vino, me vuelvo blando cuando bebo.

Me levanto con cuidado, tener visita no significa descuidarse, me ducho y me cambio de ropa, preparo un cafe y consulto las noticias de los blogs en mi ipad, mientras espero que quien duerme en mi cama despierte…

Pasa el tiempo y no hay mas noticias que leer y no ha despertado. Me irrita, no estoy acostumbrado a depender de nadie, me acerco al dormitorio, a ver como le va a esa persona, escucho su respiración, parece estar bien, la verdad es que es bonito ver como duerme. Mientras estoy apoyado en la puerta, despierta, sonríe y se despereza, me llama a la cama, me acerco, empieza a abrazarme.. “No pretenderá…si, si que lo pretende. Bueno, no me hará daño..espero” Sonrío y cedo a sus peticiones.

Cuando por fin terminamos le ofrezco un cafe, ¿Que menos? No recuerdo su nombre, solo su dirección de correo.. ¿Como de malo es llamar a alguien por su mail?

Por fin se marcha de casa, prometiendo llamarme. Se que no lo hará. Tampoco me importa.

Me vuelvo a duchar y decido dar una vuelta en coche. Hay un hombre que esta haciendo cosas en su coche que hasta a mi me costaría mucho esfuerzo hacer mal. “Algunas personas no deberían tener coche”.
Mientras conduzco recibo una llamada, mi amiga ha vuelto a destrozar su mac, por cuarta vez en la semana. Programo una cita y cuelgo la llamada. “Algunas personas no deberían tener macs” me digo a mi mismo.
Siguiente llamada, ¿Como bajo Skype?” me preguntan al otro lado del teléfono. Le doy las instrucciones, son básicas. No lo consigue. Desesperados colgamos. “Algunas personas no deberían tener internet” Digo enfadado.

“Yo soy pésimo con las matemáticas, y no tengo nada relacionado con ellas, ¿es tanto pedir que la gente acepte las cosas que no debo tener?” reflexiono en voz alta, Interrumpiendo mis pensamientos de nuevo suena mi iphone, sorprendentemente es quien ha abandonado mi casa hace poco, prometio llamarme y lo ha cumplido. ¿Una cena? Si, claro, ¿Porque no?

La cena transcurre demasiado bien y acabamos de nuevo en mi casa, abriendo otra botella de vino. Parece que ha aprendido mis puntos débiles. Es inteligente. Acabamos en la cama, era inevitable.

Me levanto sobresaltado, es su mano en mi pecho. La retiro con cuidado y me dirijo a la cocina, me sirvo otra copa de vino y vuelvo a la habitación. La luna baña su rostro. Es una estampa preciosa… Pero solo puedo pensar en como hacer que abandone mi casa…

Mientras apuro la copa de vino miro la cama y a quien duerme plácidamente en ella, y no dejo de preguntarme si será una de las cosas que no debo tener…

JuanmaX

XOXO

Dejalos marchar

Te lo dicen a diario. Te lo gritan. Te lo envían por email. Te lo twitean. Te lo dicen de forma cariñosa. Te lo recriminan. Te lo aconsejan. Te obligan.

No los dejes pasar. Atrapalos. Persiguelos. Tu sueños, tus anhelos, tus objetivos, tus esperanzas… No los dejes marchar.

Pero… ¿Que ocurre si quieres dejarlos marchar? Si necesitas dejarlos marchar, si debes dejarlos marchar… ¿Como lo sabes?

Quizás ahora sea mayor, quizás sea mas maduro, o quizás vea cosas que antes no podía. Pero debes dejar las cosas marchar, debes dejarlas deslizarse a tu alrededor, dejarlas atrás, no debes retenerlas o atraparlas.

Nadie como yo disfruta de la venganza, todo el que me conoce lo sabe. Pero a veces debes dejarla marchar. El impulso de comprar lo que no necesitas, dejalo marchar.

Pero no todo es tan material, existen cosas mas sutiles, y complicadas que dejar marchar.

Porque, dejar marchar algunas cosas no te hará daño, quizás no te ayude, pero seguro que no te perjudicara y quizás evite daños mayores.

No trates de entenderlo, la comprensión llegara a ti cuando sea el momento. El tiempo se paralizara a tu alrededor y dejaras marchar algo, un momento, una acción, y te sentirás en paz contigo mismo.

¿Tienes una relación no demasiado buena con alguien y surge ese momento de hacer un comentario hiriente? Dejalo marchar. ¿Tienes ganas de gritar lo injusto de tu situación? Dejalo marchar.

A estas alturas ya deberías haber recordado al menos dos momentos que has dejado marchar y que te han hecho sentirte mejor. ¿Fue algo que no dijiste? ¿Algo que no hiciste? Seguro que si. ¿Recuerdas la paz que sentiste? Eso es lo que ganas cuando lo dejas marchar.

Cuidado. No dejes marchar ese momento con odio o rencor, simplemente dejalo marchar como lo que es, algo que no tiene porque ocurrir ni afectarte a ti o a los demás.

Ahora esta en tus manos, puedes dejar marchar esta entrada, puedes dejar marchar este blog, mi consejo. O no.

Ahora vuelvo la vista atrás y veo lo que los momentos y acciones que no deje marchar han provocado, las situaciones, incomodidades, que estos momentos han provocado. Ya no puedo hacer nada por remediarlos, pero si se como no empeorarlos. Simplemente dejando marchar los momentos que lo hagan.

Quizás este comenzando una nueva etapa y quiero que sea mejor. Quizás simplemente no quiero empeorar la etapa en al que me encuentro. Pero, si lees esto, y no me conoces, mira a tu alrededor, hay muchas cosas que no necesitan ser empeoradas, la próxima vez que una situación que las empeore aparezca, dejala marchar.
Y, si me conoces y tu relación conmigo no es todo lo buena que puede ser, y no quieres mejorarla, solo te pido una cosa, la próxima vez que surja un momento que pueda empeorarla, dejalo marchar. Por favor.

JuanmaX

XOXO

Y tu… ¿Que sabes?

Ocurre en un segundo. Ni siquiera notas cuando llega, simplemente aparece. Una pregunta, una simple pregunta es el principio. Una carcajada, el final.

Alguien formula una pregunta, y… ¡Que suerte la tuya! Es de un tema que dominas. Así que haces uso de tus conocimientos y respondes a su pregunta, esperando acabar con las dudas de esa persona.
Entonces intentas discernir si habrás conseguido resolver sus dudas y por su expresión compruebas que no ha sido así, al contrario, su siguiente frase te confirma que, en realidad, ha entendido lo contrario.
Entonces reformulas toda tu explicación, la haces mas sencilla, si eso es posible.Terminas y ¿Que obtienes? Otra pregunta. “Y tu… ¿Que sabes?”

Y así ocurre. El mundo se vuelve borroso y empieza a girar a tu alrededor y de pronto te encuentras de nuevo en tu primer día de facultad. O en ese examen oral que tanto te costo aprobar. Esas noches sin dormir.

O quizás son horas de trabajo físico aprendiendo a hacer las cosas bien. O días de lectura en foros, en blogs, para dar con la solución.

Y entonces llega la ira. Te enfadas. Con esa persona. Por no entender lo que estas explicando, por no comprender lo que le explicas. Lo único que te apetece es gritar y preguntar que las innumerables horas que le has dedicado al tema te hacen “saber” bastante.

Otro flash y el enfado cambia. Ahora el objetivo eres tu. Te enfadas contigo mismo por perder tu valioso tiempo explicando algo a una persona que no lo entiende. Te reprochas a ti mismo como puedes ser tan estúpido, como no has podido verlas venir. Como has picado, como has sido tan iluso como para tratar de explicar algo.

Y, justo cuando crees que todo acaba, aparece otro flash. Ahora la sensación ha cambiado. Es lastima. Sientes una extraña pena por esa persona, que no es que no comprenda lo que le explicas. Es que no quiere hacerlo. No le interesa lo que le explicas. Solo quiere saber su verdad, usar su verdad. Porque esta cómoda en ella, porque se siente segura, porque si aceptase tus razones, parte de su mundo se vendría abajo.

Lo comprendes y lo aceptas.

Y entonces una carcajada te devuelve a la realidad. Es esa persona que se burla de lo que has dicho, le parece descabellado. El resto del grupo lo corea. Tu mirada se vuelve fría, ausente.
Entonces todo el mundo contiene la respiración, todos esperan un arrebato por tu parte.

Y optas por una nueva opción: sonreír. Sonríes y das un sorbo a ese liquido sucio que la maquina de la oficina se empeña en llamar capuchino. Te encoges de hombros, y te dices a ti mismo: “Nota mental: Nunca desperdiciar mas tiempo o esfuerzo en ellos”. Ajustas tus sennheisser, subes el volumen de tu ipod hasta que sus voces son poco mas que murmullos, respiras profundamente y te diriges a tu puesto de trabajo recordando que aun faltan minutos para empezar tu jornada laboral y que tu contrato te obliga a aguantarlos durante la jornada laboral, no antes ni después…

XOXO

Devuelveme mis derechos

Cuando mi iphone vibró no esperaba encontrar un mail de Janet. Janet llevaba desaparecida unas semanas, su nuevo “algo” la había abducido y todos nos alegrábamos por ella.

Su nuevo “algo” era un rollo de una noche de uno de sus múltiples viajes como representante de moda. Solo que ese rollo se había convertido en cuestión de horas en algo inclasificable que la tenia atada al teléfono durante horas y que hacia que la pobre llenase su muro de Facebook con cosas sin sentido.

Por eso, cuando leí su mensaje citandome esa misma tarde me prepare para una interminable sesión de elogios y suspiros varios.

Cuando al fin me reencontré con Janet algo había cambiado. Su mirada ya no era tierna, si no que volvía a ser la de la implacable mujer de negocios que conocía. Estaba intrigado.

Tras varios cafés me puse al día de toda la historia. Al parecer, el idílico fin de semana planeado con el “algo” empezó de forma mas que prometedora, para avanzar, en cuestión de horas a un silencio incomodo y a una mas que incomoda distancia física.

Janet me contaba que todos sus instintos le advertían, alto y claro, que, lo que fuera que hubiese ya no estaba, pero se negaba a creerlo y prefería achacarlo al cansancio, pero no fue así.
Tras un paseo que ya empezaba a ser ridículo, se produjo una escena aun mas ridícula. Cogió sus manos y empezó un discurso que Janet ya había escuchado muchas veces e incluso dicho algunas mas.

“No eres tu, soy yo… Tu eres genial pero yo no estoy seguro…” Todo esto empezaba a aburrir a Janet, que no esperaba que hubiese una ultima parte “No quiero que sufras, porque yo se que tu estas mas encariñada y te has hecho mas ilusiones que yo…”

Fue la gota que colmo el vaso, Janet se levanto y abandono la ciudad con la misma velocidad con la que borro su numero de teléfono de su agenda.

“Bueno, no esta tan mal” dije mientras apuraba mi capuchino, “No es nada que no hayamos visto antes… ni que no hayamos superado antes” Dije, mientras arqueaba una ceja.

“Claro que no” replico Janet, “El problema viene después cuando recibo una llamada del “algo”, que, bastante nervioso, empieza a explicarme que no se siente bien. Comienza a decirme lo maravillosa que soy y… empieza a llorar”

Mi taza quedo a medio camino de mi boca.
Janet prosiguió, “Así que ahí estaba yo, en mitad de la noche, recibiendo una llamada y lo que es peor, consolando a alguien que hace unas horas decía que no quería hacerme daño”

“Realmente te has superado esta vez, Janet” Dije sonriendo.

“No lo entiendes ¿verdad?” contesto ella moviendo la cabeza.
“Me ha robado mis derechos… Me ha robado mi derecho a sentirme mal, me ha robado mi derecho a sentirme abandonada, incluso me ha robado mi derecho a llorar. Se supone que me ha dejado, ¡Devuelveme mis derechos! Son míos, incluso si no quiero hacer uso de ellos”

Me quede paralizado mientras lo comprendía todo. Estaba en lo cierto, en cualquier otra circunstancia la situación debería haber sido al revés, ella debería haber sido consolada, ella debería estar apenada y no el. Todo estaba sucediendo al contrario.

Una idea cruzo mi mente, me levante y me encamine a la barra. Regrese mientras nos servían dos tequilas y dos cosmos.

“¿Que celebramos?” pregunto Janet extrañada.
“No celebramos nada, estamos haciendo uso de uno de tus derechos” respondi. Janet me miro extrañada.

Alce mi tequila “Estamos haciendo uso de tu derecho a emborracharte por haber sido abandonada” Dije mientras guiñaba un ojo.
La risa de Janet inundo el pub. Alzo su vaso “Por que me han dejado” y de un trago acabo con el primero de sus tequilas..

Porque en un mundo en el que las situaciones se ven alteradas lo mejor que puedes hacer es reclamar tus derechos lo antes posible, antes de que alguien te los quite…

XOXO