EL CASTIGO POR SER TÚ MISMO

Hace mucho vi uno de los que, para mi, es el mejor capítulo de sex and the city. “El derecho de una mujer a elegir su calzado” En este capítulo, Carrie era juzgada por invertir lo que sus amigos consideraban mucho dinero en unos zapatos.

Siempre pensé que era un exceso. Hasta esta tarde.

Decidí escuchar algo de música mientras hacia cosas por casa, así que, en mi filosofía de estar libre de cables, cogí mis airpods y me dispuse a realizar las tareas del hogar. Hasta que tropecé. A cámara lenta vi como mi AirPod derecho se desprendía de mi oido y caía por al terraza. Lo escuché rebotar contra el suelo. Me asome pero no lo vi. Baje corriendo a la calle, pero no lo encontré.

Tras tomar unos momentos para asimilar mi perdida, contacte con Apple. Tras unos minutos parecía claro que era más económico comprar unos nuevos, que reemplazar el que había perdido.

Mientras intentaba hacerme a la idea, decidí compartir mi desdicha con mis amigos. Al fin y al cabo, para que están los amigos ¿si no?

Mientras leía las respuestas de mis “amigos” a mi historia, empece a preguntarme si no me habría confundido de grupos, o si quizás estaba hablando con personas desconocidas. Ya que, al parecer, todo esto era culpa mía.

Era culpa mia comprar cosas tan caras. Era culpa mia comprar algo tan caro cuando podía hacerme con algo que tenia la misma función, pero 10 veces mas barato… Y la lista era interminable. Me sentía como Carrie en el capítulo. Juzgado y vilipendiado.

Mientras leía los mensajes me sentía cada vez mas mareado. ¿Eran estos mis amigos? ¿Cuando habían dejado de comprenderme? ¿Lo habían hecho alguna vez? Mientras pensaba en las respuestas que podia darle, me sentía cada vez mas decepcionado. ¿Estaban leyendo sus respuestas? ¿Sabrián que lo mismo que lo que me estaban diciendo se aplicaba tambien a ellos? ¿Que diferenciaba mis auriculares de un coche, un libro o un ordenador?

Antes de contestar me tome un momento. Respire y… No conteste. Había tenido una epifanía. Active el modo no molestar, borre todas las notificaciones, busque unos de mis viejos auriculares y me dispuse a escuchar lana del rey. Mientras lo hacia, no podia dejar de pensar que, en el fondo, tenían razón. Y debería empezar a aplicar sus consejos. Y eso iba a hacer. Empezando por lo que era mas evidente. ¿Porque iba a dedicarles horas cuando podia obtener el mismo resultado dedicándoles tan solo unos minutos? Sonreí mientras pensaba en que iba a invertir todo ese tiempo que había recuperado gracias a ellos…